Según Sátiras de Juvenal “Mens sāna in corpore sānō” o lo que es lo mismo “mente sana en cuerpo sano”. Debe de haber un equilibrio entre la mente y el cuerpo para sentirnos bien. Por ello, aunque nuestro cuerpo no sufra ninguna lesión física, si nuestra mente está dañada, nuestro cuerpo no va a estar sano y por lo tanto, nosotros no nos vamos a sentir bien.

Estres 1
Como muestra esta curva, el ser humano necesita algo de estrés para conseguir un mínimo rendimiento, en lo alto de la curva encontraríamos el máximo rendimiento del ser humano, siendo éste capaz de hacer frente a las exigencias que se le piden. Sin estrés, el ser humano entraría en un aburrimiento, que le impediría realizar cualquier tipo de actividad, puesto que no tiene ningún tipo de motivación para afrontarlas. El problema lo encontramos cuando las exigencias que se le requieren son mayores que las capacidades que se poseen para hacer frente a las mismas.

Por lo tanto, podemos decir que el estrés es bueno. Nos mantiene activos y alerta, pero siempre en su justa medida, si no tenemos estrés o tenemos demasiado nos repercutirá de manera negativa.

Estrés 2Ejemplos de que existe relación mente-cuerpo, es el aumento del latido del corazón cuando vemos a la persona que amamos, los sudores fríos de una persona tímida al hablar en público o los calambres musculares en jugadores de élite cuando están jugando un partido decisivo.

Cuando una persona está lesionada o padece algún problema físico, ésta se encuentra triste y deprimida. Por el hecho de que no puede realizar su vida con normalidad, depende de otras personas para ciertas tareas o se ve incapaz de realizar algún tipo de actividad de ocio que antes podía realizar. Mientras que si lo vemos al revés, ¿puede un estado de ánimo afectar a la salud corporal?

Investigaciones afirman que el sistema inmunitario, sufre alteraciones en función del estado de ánimo. Cuando estamos bajo un nivel de estrés importante, afecta a nuestro sistema inmune haciendo que no sea tan efectivo como debiera serlo y haciendo que nuestras defensas se debiliten. Pero al igual que éstos aspectos negativos afectan a nuestro sistema inmune, también este sistema se ve afectado por los aspectos positivos que nos puedan ocurrir.

Una dieta equilibrada, variada y moderada siempre ayudará a una mejor salud mental y física. Consejos para una dieta equilibrada serían comer más pescado antes que carne, dar preferencia a la fruta antes que los postres elaborados o bollería industrial y dejar los alimentos fritos por los alimentos cocidos.

El llevar una buena dieta hace que nuestro cuerpo se mantenga en forma y por tanto saludable, haciendo que nos encontremos vitales y dispuestos a afrontar cualquier situación, ya que nuestro cuerpo posee las vitaminas y minerales suficientes para ello. A la vez de que evitaremos males como la obesidad, la fatiga o el dolor de las articulaciones, entro otros. Estos males también los evitaremos con el deporte.

El ejercicio físico nos ayuda a mantener nuestro cuerpo ágil, tener un corazón fuerte y resistente, una mente clara y ágil o una buena oxigenación de los tejidos corporales. Todos estos beneficios del ejercicio físico unidos a una dieta saludable. Harán que además de evitar esos males antes mencionados, consigamos despejar la mente y liberar las tensiones propias de una vida cotidiana que puede dar lugar a un estrés.

Y por último, el sueño. El insomnio es una de las causas del estrés. Al igual, que el estrés puede ser una de las causas del insomnio. Tanto el insomnio como el estrés o la ansiedad producen efectos adversos en la salud tanto física como mental de la persona como riesgos cardiovasculares, respiratorios, inmunológicos, gastrointestinales, dermatológicos, musculares, sexuales, psicopatológicos, entre otros. Tener una buena cantidad y calidad en el sueño, son fundamentales para que el usuario no se sienta débil, desanimado, deprimido, irascible o irritable.