La enfermedad de Parkinson se describe como una enfermedad neurodegenerativa crónica y progresiva, ya que causa trastornos del movimiento progresivos. Esto resulta en una pérdida de células del cerebro responsables de la producción de dopamina, un neurotransmisor que actúa como un mensajero entre las diferentes células del cerebro involucradas en el control del movimiento.
La enfermedad afecta ligeramente más a menudo hombres que en mujeres, por lo general después de los 55 años, pero lo cierto es que algunas personas se ven afectadas más joven.

Síntomas y fases de la Enfermedad de Parkinson.

Los signos motores (TRAP)

• Temblor
• Rigidez
• Acinesia (dificultad para iniciar los movimientos)  y bradicinesia (lentitud de movimiento irregular)
• Postura

Los signos no motores:

• Depresión, Dolor, disfunción autonómica, la demencia de Parkinson
• Ansiedad, apatía
• Trastorno del sueño
• Alucinaciones, psicosis
• Fatiga
• El deterioro cognitivo

Desde el punto de vista patológico, la enfermedad se describe en cuatro fases evolución separada:
• Diagnóstico de fase: el médico diagnostica la enfermedad y se propone el tratamiento inicial con el fin de evitar complicaciones.
• Fase de luna de miel (6-8 años) período en el que el paciente responde bien a la medicación y obtiene alivio de sus síntomas.
• Fase de complicaciones motoras y no motoras: el tratamiento médico es menos eficaz.
• Fase declive.

Los profesionales de la salud también utilizan una categorización general (HOEHN Yahr), vinculada a la movilidad, para describir las diferentes etapas de la enfermedad de adaptar las intervenciones en función de las cuestiones específicas de cada fase.

Por lo general, la fisioterapia hace presencia desde la Etapa 3 ofreciendo ejercicios para evitar caídas al paciente. Sin embargo, desde la etapa 1 es ampliamente recomedada para la prevención, el asesoramiento o para asistir a clases de ejercicios según consideren los profesionales.

Papel de la fisioterapia en la enfermedad de Parkinson

Será necesario como pacientes recibir atención de un equipo interdisciplinario especializado en Parkinson que se compone de fisioterapia profesional, nutrición, terapia ocupacional, terapia del habla, trabajo social y enfermería.

Estos profesionales trabajan en estrecha colaboración con un médico para tratar a los pacientes con enfermedad de Parkinson. La comunicación entre estos es esencial para establecer el perfil general del paciente para que sea lo más realista posible con el fin de ofrecer el plan de intervención que mejor se adapte a sus necesidades. Deberán tener en cuenta que cada paciente es único y el plan es individualizado. Sin embargo, antes de la fase 3, los ejercicios ofrecidos por los profesionales de terapia física son a menudo más generales.

Como fisioterapeuta, el papel es evaluar:
• Signos motores y signos no motores;
• Las diferentes etapas de la enfermedad;
• Los efectos secundarios de la medicación de la Enfermedad de Parkinson;
• Interrelaciones entre los signos clínicos de la enfermedad y su impacto en el nivel funcional y la calidad de vida de los pacientes;
• Análisis clínicos apropiados;
• La recopilación de datos completa (cumplimiento de la medicación, el nivel de actividad habitual, estilo de vida, etc.);
• Apoyo social, el nivel funcional de la base de pacientes;
• Objetivos o expectativas de la paciente.

Posteriormente, un análisis de todos estos elementos establecerá las mejores estrategias (ejercicios y otros) para compensar los problemas con el fin de mejorar o mantener la independencia funcional.

Además de las estrategias propuestas, el fisioterapeuta podrá para asesorar, ayudar, informar y educar a las familias, en particular sobre la importancia de ayudar y al mismo tiempo promover la participación del paciente, ya que es importante que se conserve la mayor movilidad e independencia posible.